Todos los días al despertar, mi cuerpo se llena de energía al ver que el Sol se asoma de nuevo para renovar nuestra escencia, mi escencia, y al mismo tiempo en que su voluntad luminosa, se mezcla con mis caracteristicas físicas, mis sensaciones se convierten en placer y equilibrio, olvidando así el asalto de todas las noches pasadas, el asalto de esa imagen tuya, que sin avisar se esparce por mis pensamientos sin dejar lugar a mi recreación...
¿¡Que tengo que hacer para olvidar a esa mujer dorada, bendita por su piel de maíz, que me aqueja ella sin querer, y se cruza en mi destino, sin siquiera ella apetecer!?
¡¿Quien podrá llegar hasta el fondo de mi abismal corazón, y quemar esas dolencias entrañadas?!
No quiero desoír nuestra alma, solo nuestros recuerdos...
miércoles, enero 14
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